Pongamos que hablo...

…de Jesús. El deseo de todo cristiano es identificarse con Jesús, seguirle. No somos un club de fans, sino que queremos entender su modo de vivir, su modo de amar, su modo de proceder. 

En la Biblia, poner nombre a una persona implica conocer su esencia. Por eso, la Fiesta del Nombre de Jesús es, en primer lugar, aceptar la invitación de Jesús a mostrarle amor mirando a las víctimas de este mundo. Será así como entenderemos lo que es la verdadera penitencia y sacrificio (Os 6,6).

 

Jesús para mi…¿qué significa?”.

Celebrar el nombre de Jesús es aceptar que no todo vale, y que el seguimiento se concreta en nuestra vida y en nuestra historia. Y proclamar el nombre de Jesús es aceptar que Él quiere caminar a nuestro lado, llamándonos amigos, y no siervos (Jn 15,15). La amistad con el Señor es el fundamento de una vida con sentido.

La vida religiosa entiende este dinamismo como ser para Jesucristo. Por eso es bueno pararnos, coger nuestra libreta y preguntarnos: “y Jesús para mi…¿qué significa?”.