Cuidar lo extraordinario

El paso del tiempo nos da una sensación de angustia muchas veces: por un lado nos acostumbramos a vivir desde la sensación de no tener tiempo para nada. El ritmo en el trabajo, el colegio o la universidad; las actividades de voluntariado o culturales; las amistades; la familia…etc

Pero tenemos también, en algunos momentos, cierta sensación de angustia por tener demasiado tiempo y no saber qué hacer con él. Disponer de aquellos días libres y una infinitud de opciones nos lleva algunas veces a vivir de forma angustiosa disponer de tiempo libre.

El verano es oportunidad de servir, salir y seguir

Ahora que se acerca el verano es conveniente recordar la importancia de los momentos extraordinarios en aquellos procesos de decisión en la vida. Si preguntas a muchas personas que han tomado decisiones en su vida, y esas decisiones han tenido presente a Dios, seguramente citarán alguna experiencia de campo de trabajo, Ejercicios Espirituales, voluntariado…todas esas experiencias hechas durante el verano.

Precisamente por eso, si nos interesa no vivir nuestra vida como un “rodillo sin sentido” recibimos la invitación a anticiparnos:¿qué es lo que deseo vivir este verano? ¿a qué me invita Dios? No siempre es lo que más me apetece lo que más “nos conviene”. Por eso es bueno consultar con alguien (especialmente con el acompañante si lo tienes). Pero no dejes pasar la oportunidad: quien sabe si Dios te está esperando en el rostro de ese niño, anciano o joven con el que compartirás la experiencia.

p.d.: si quieres saber qué ofrecemos los jesuitas para el verano, visita la página www.magis.espara ver las posibilidades que tengas.

 

 

Photo portada by Josh Newton on Unsplash