Volviendo a optar

Si la pregunta hace referencia a antes de entrar, no. Si la pregunta hace referencia a después de entrar, tampoco. Pero las dos respuestas no son iguales.

Antes de entrar en el noviciado, solamente lo tuve claro los últimos diez meses. El resto del tiempo, no tuve ni la menor idea de que acabaría siendo religioso. Bueno, es verdad que alguna vez me había planteado a mí mismo la posibilidad del sacerdocio (no sobre la vida religiosa), pero solamente como una hipótesis más de entre todas las posibles.

Después de empezar el noviciado, nunca he dejado de querer ser jesuita. No obstante, la duda sobre qué hubiese sido de mi vida si hubiese decidido seguir otros caminos está bastante presente y cuando menos lo espero me asalta. En mi caso, tiene más que ver con compartir la vida con una mujer. Supongo que es fácil idealizar lo que no se tiene, y supongo que la duda siempre estará ahí. De todos modos, creo que prefiero preguntarme esto a preguntarme qué hubiese sido de mi vida siendo jesuita.

Sea como sea, no vivo en una nube. En la vida de un religioso hay momentos difíciles, de fragilidad, de duda, y de cabreo. Pero, pese a todo, si pudiese volver hacia atrás, optaría por lo mismo, por ser jesuita.

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