La certeza sin fallo

Eso no lo puedes saber. Es imposible. Recuerdo que cuando empecé en el noviciado pensaba muy a menudo eso. No podía verme de ninguna manera al cabo de los años, no lo podía concebir. Y si lo conseguía, me veía acompañado de una mujer. Recuerdo que estuve bastante tiempo dándole vueltas, pero no conseguía salir del círculo vicioso hasta que me di cuenta de que de tanto pensar en un futuro que no existe estaba olvidando el presente.

Me di cuenta de que, sin duda, lo importante es cuidar el presente. El futuro no es más que los pedazos de presentes que vamos viviendo. Me di cuenta de que ser jesuita y perseverar durante toda la vida se hace siendo jesuita en el ahora. Vivir los votos que me convierten en religioso (los votos de pobreza, castidad y obediencia) es una tarea imposible fijando como objetivo toda la vida. Yo quiero ser jesuita ahora porque hace un segundo lo quería ser, y eso me permite quererlo ser dentro de un segundo. Son todos los segundos vividos durante mi vida y mi opción por este modo de vida en cada uno de ellos lo que me llevará a ser jesuita al final de mi vida, si Dios así lo quiere y me ayuda.

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