Miedo a no enamorarme

Me daría más miedo no enamorarme, porque eso supondría para mí o que no he desarrollado la capacidad de amar plenamente o que me da miedo amar plenamente, por si me enamoro. Lo que me da miedo es no saber acoger y reordenar ese enamoramiento cuando aparezca. No tener la lucidez necesaria para nombrarlo y situarlo dentro de la opción de la vida consagrada.

Tengo muy clara la opción célibe, me siento llamado a esa manera de vivir, pero eso no significa vivir anulando la posibilidad de enamorarme, sino saber que he optado por no vivir un amor entregado en exclusiva a una persona concreta. Y cuando uno sabe lo que quiere, tiene que pedir la gracia de saber vivir todo desde esa opción de vida.

En esa época descubrí que uno no hace la opción por la vocación el día que entra en la Compañía, sino que cada día libra la batalla, como en cada opción de vida,

Durante estos años en la Compañía he podido vivir un enamoramiento y ha sido un aprendizaje fundamental para reconocerme amando, pero integrando esos sentimientos en la vocación a la que he sido llamado y a la que voy respondiendo con fidelidad, y por tanto renunciando a dejar que ese enamoramiento se convirtiera en el centro de mi vida.

En esa época descubrí que uno no hace la opción por la vocación el día que entra en la Compañía, sino que cada día libra la batalla, como en cada opción de vida, de cuidar, optar y vivir con plenitud la vocación a la que ha sido llamado.  

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