Iluminar las dudas

Esa es la pregunta que suelen hacernos a los religiosos “¿lo has tenido siempre claro?” o “¿cómo puedes tener las cosas tan claras?”. Es algo que me resulta paradójico, porque, pese a que hayamos tomado una opción de vida tan radical, lo cierto es que los religiosos nos movemos en el mismo mar de dudas y certezas en el que se mueven la mayoría de los creyentes.

los religiosos nos movemos en el mismo mar de dudas y certezas en el que se mueven la mayoría de los creyentes

Sin embargo, en mi vida hay una clave que siempre me ha iluminado cuando me he sentido invadido por la duda, esta es una de las oraciones que el obispo dice durante la ordenación “el Señor que comenzó en ti la obra buena, él mismo la llevará a término”. Y es que, yo no he comenzado en mi la vocación de jesuita, ni siquiera tengo claro cómo ha surgido y cómo se ha alimentado a lo largo de los años. Pero sí que tengo claro que, en medio de las dudas y de las oscuridades, Dios me ha ido dando la luz suficiente para dar el siguiente paso. Eso me basta, incluso cuando las dudas vienen a mi como si fueran un espeso banco de niebla.