Juan de Brébeuf

En muchas ocasiones miramos a las personas que nos rodean, seres humanos como nosotros y sin quererlo con solo observar algunos gestos, algunos rasgos de su vida que pueden parecer baladíes, vemos sus raíces, sus motivaciones. Nuestro actuar siempre es a partir de un “desde donde” y aunque muchas veces no queramos, incluso nosotros mismos con nuestros gestos también mostramos nuestro núcleo más íntimo.

recorrió centenares de kilómetros “con lo puesto”

Cuando pienso sobre Juan de Brébeuf, un hombre que recorrió unos cuantos centenares de kilómetros “con lo puesto” , que el mismo arrastraba su canoa de corteza para poder transitar los ríos, que era capaz de andar durante horas por la nieve ayudado de unas raquetas, sin tener ningún sitio seguro y cálido donde poder descansar al llegar. Me digo ¿es este una persona como nosotros? ¡Que distinto el “desde donde”!

Para Brébeuf, Jesús lo era todo, no necesitaba, cama, ropa, estufa, comodidades, dinero… lo único la Experiencia, la experiencia de sentir que ese niño que nace rodeado de estiércol, que crece entre serrín, el joven que es capaz de cambiar la historia en pocos años, es Amor, amor que quiere atravesar ciudades y tiempos, tierras extrañas y corazones de hierro. Esto le basta. Con esta experiencia Juan y sus compañeros son capaces de soportarlo todo hasta niveles insospechados. Este “desde donde” les lleva a hacer algo que trasciende y que nos es difícil comprender, les lleva a hacer Reino de Dios.

Dibujo: Ignasi Flores